HUÉSCAR, LOS TOROS Y SU HISTORIA
EDICIÓN NÚM 2

 

 

TOROS EN HUÉSCAR

 

Aunque soy profano en todo lo que se refiere al arte taurino, me mueve para escribir estos breves datos, el gran interés que demuestra por las cosas de Huéscar la Peña Cultural Taurina “Tendido Cero”, que tan dignamente preside nuestro amigo Antonio Marín Rodríguez y su distinguida y entusiasta Directiva. Por eso quiero cooperar con este mi breve y humilde relato en tan magnífica revista de esta loable asociación, para que mis paisanos conozcan algunos detalles históricos de nuestra ciudad.

Desconozco la fecha en que se iniciaron los festejos taurinos en nuestro pueblo, pero es posible que en el archivo municipal se encuentren documentos que nos puedan aclarar esta circunstancia. Es muy posible que se remonte a mediados del siglo XVIII, cuando ya estaba formada nuestra plaza mayor y algunas calles adyacentes, pues en esta plaza es donde se celebraban las corridas de toros al estilo de aquella época, posiblemente Rondeño. Las boca-calles a la plaza, se tapaban con tablones, y con igual material se vallaban puertas y ventanas, y se hacían especie de gradas en los sitios mas factibles. Para tal evento se aprovechaba la calle central como TORIL, y ese fue el nombre popular que se le dio durante muchos años a la actual calle Virgen de las Angustias..... EL CALLEJÓN DEL TORIL.

Como nuestra ciudad siempre fue famosa por sus viñedos y sus caldos “picosos”, proliferaban las bodegas, generalmente caseras, aunque todavía hay algunas muy extraordinarias por su magnitud y calidad, como la del Marqués, Penalva, etc.; en ellas se producía y vendía el popular “vino del país”. En el callejón del Toril estaba la bodega del Duque de Frías, que después fue de Simplico, y aún está la bodega de la actual casa de Pedro Macizo; en ellas se vendía mucho vino, sobre todo de noche cuando los jornaleros habían terminado su trabajo diario y las “melopeas” o “chisperas” eran abundantes, incluidas las correspondientes “vomiteras”; por eso se le llamó también a este callejón, el Callejón de las “Angustias”. Después, D. Manuel Jiménez Pablos al reformar la casa, (hoy propiedad de Paco Marín), puso en la fachada, en bella cerámica, la imagen de la Virgen de las Angustias; y así esta calle tiene oficialmente el nombre de la patrona de Granada.

Teniendo en cuenta los inconvenientes y riesgos que conllevaba la celebración de los festejos taurinos en la Plaza Mayor, se aprovechó el gran patio del Convento de Santo Domingo para hacer un modesto coso, aunque construido con rollizos y tablones su graderío, pero ya más estable. En esta provisional plaza de toros se daban corridas todos los años, el día de San Juan (24 de Junio); el día de Santiago, patrón de Huéscar (25 de Julio); el día de la Virgen de Agosto (15 de Agosto); y los correspondientes a la feria; antes el 8 de septiembre, y posterior y actualmente del 20 al 26 de octubre. En esta plaza torearon los mejores diestros de cada época, como El Niño de la Palma, Pedro Barrera, Cagancho, Frascuelo, etc., y festejos de aficionados con Pedro Díaz Castillo y otros.

            En la calle Alhóndiga estaba la Casa Honda, así llamada por estar su portalón de entrada más baja que el nivel de la calle, con un gran huerto que daba a la cuesta del Tinte y a carretera de La Puebla, Torreón y fábrica de harinas de los Guerrero, y que cultivaba como colono D. Vicente García Lacal, maestro de la banda municipal de música y autor de la música de la zarzuela “Al Agua Santas Benditas”, con letra de D. Conrado Iriarte. Dicha casa y huerto la compró en junio de 1.945 Rufino Gallego Amores, para D. José María Soriano Romo, del que era su encargado general. En esta Casa Honda también se ubicó la UGT-Casa del Pueblo durante la 2ª República. Esta casa era blasonada, pero hasta ahora se desconoce de quién.

            En el verano de 1.945 se construyó, en dicho huerto de la Casa Honda, la actual plaza de toros (hoy propiedad del Excmo. Ayuntamiento), bajo la idea de D. José María Soriano Romo; pues él  quiso que la misma tuviera acceso de camiones por la carretera, para montar en ella los hilados de la industria cañamera, igual que los tenía en Granada y en Caravaca, y que tuviera un aforo de 5.000 personas. Proyecto que no prosperó. Sí fue un éxito el cine de verano, y como socio, D. Adolfo Izquierdo Julve.

            También se dieron festivales de la canción, con decorados de Serrana en la pantalla, y éste era el que en una pizarra anunciaba con letras en colores las películas, algunas con siete representaciones como “La Blanca Paloma”; por la noche también vendía las entradas en la taquilla de la carretera. Durante la construcción de esta plaza de toros, fue Francisco García de la Serrana encargado de personal, llegando hasta mas de cien obreros con jornales de once y doce pesetas. Se aprovecharon los materiales propios del solar (tierras del vaciado del ruedo para las gradas y bloques del Torreón de la Alcazaba, que sacaba con pistoletes “El Cuenca); se sujetaban las tierras con tablas y estacas y se utilizaron las piedras de dos muros que aparecieron con argamasa árabe, bajo tierra y en dirección del Torreón a la Iglesia de Santiago, por los corrales. En lo que quedó de base de dicho Torreón, se montó la cabina para el cine. El maestro de obras fue Aquilino García González “El Espatarrao”; siendo personal de su cuadrilla, Ramón López Triguero “El Carderetas” y José García “El Pavo”; etc.

            No hubo incidentes graves, solo un aporreado que curó Marcelino Paredes, y los hundimientos de unos cimientos y las tapias grandes que dan a la fábrica de los Guerrero y a la Cuesta del Tinte, rehechas en firme. Al deshacer la Casa, un bloque de dicho tapial, rompió las cuatro columnas de mármol del patio, tendidas en el suelo. También aparecieron enterrados en el huerto, un ángel en madera policromada, de medio metro de alto y un cáliz envuelto en papel de periódico, que se dijo era del cura D. Manuel Sánchez; y en el tejado, un gran sable antiguo de caballería. El Escudo de la Casa, lo rompió inocentemente un peón con una piqueta para ripios. Los objetos encontrados se le daban a D. José María, y éste los daba a las personas que acreditaban ser suyos, o él los guardaba.

            La actual plaza de toros se inauguró el día 22 de octubre de 1.945, celebrándose dos festejos, con la actuación de los novilleros Rafael Ortega, Pedrín Moreno, Diamantino Vizeu, Rubito de Churriana, Joselete de Córdoba y Garbancito de Castril; y los toros fueron de Pelayo, D. Patricio Ruiz y D. Luís Domecq. Los letreros de las fachadas los pintó José Sánchez Tristante; pero al año estaban tan mal, que los hizo, sobre vaciado y con yeso de colores, Francisco García de la Serrana, y sobre las puertas de entrada, sendas cabezas de toro, talladas en yeso y con los cuernos naturales de los primeros toros que se lidiaron, que los dio D. José María. Han durado años.

            En esta plaza han toreado grandes espadas como Mariscal y Montengro; y otros de los últimos escalafones, tan famosos como conocidos. Y otros aficionados, como el Niño del Reguerón, Patudito, Pinotito, etc. Sería interminable la relación de detalles anecdóticos, pero falta espacio.

            Espero que esto mueva a otras personas eruditas en esta materia y más conocedora de la historia de Huéscar, para que escriban en esta maravillosa revista, corrigiéndome o anotando más datos de interés para el conocimiento general de todos los oscenses, al mismo tiempo que prestan su colaboración y apoyo a esta extraordinaria Peña Cultural Taurina “Tendido Cero”, que tanto prestigio da a nuestra hermosa Ciudad.

 

FRANCISCO GARCÍA DE LA SERRANA PARRA