ANDRES MORENO

 

MATADOR DE TOROS DE CASTRIL

 

En la tranquila Fuentevera, sobre el margen izquierdo del río Castril, en un cálido 7 de agosto de 1950, viene al mundo Andrés Moreno Valera. Pocos años estuvo el muchacho correteando entre los almendros por los pedregales de la aldea, y es que la historia humana en esa época se escribe con los trazos amargos de la emigración, aunque también con el coraje de afrontar la búsqueda de un futuro mejor.

            En el año 1961 cuando tiene once años de edad, la familia se traslada a tierras catalanas. Varios serán los municipios de residencia: Esplugat de Llobregat, Villafranca del Penedés para recabar finalmente en Hospitalet, donde el padre D. Domiciano Moreno Sánchez felizmente casado con Dª Alicia Varela Mirón, encuentra trabajo en la empresa de tranvías “transportes de Barcelona”.

 

Recién instalado en Hospitalet hace amistad con un grupo de muchachos aficionados a los toros, que se entrenan a diario en un gran parque situado cerca de Esplugat. Otras veces será la montaña de Monjuit, testigo mudo de la ilusión taurina de estos jóvenes valores.

            No tiene tradición taurina en la familia. Sin embargo no sabe explicarme porqué ya con once años sintió el veneno de los toros. Se le anuda la garganta cuando recuerda con el año 1968. Viste su primer traje de luces el 2 de agosto de 1969 en Andújar y comienza a tener éxito a partir del 8 de agosto de 1970 cuando participa en uno de los festejos que bajo la denominación “Esperanza de los 70”, se celebran los sábados por la noche en la plaza Arenas de Barcelona, en busca de nuevos valores. Corta una oreja a un eral de los herederos de Nemesio González y le hacen repetir en varios festejos más cosechando continuos éxitos, de forma que se convirtió en el triunfador de los mismos. No tuvo quizás Andrés todo el apoyo necesario que le habían prometido, y no tuvieron los organizadores ese suficiente ojo clínico para aprovechar las cualidades que presentaba esta joven promesa.

          Cuando considera que está preparado decide torear su primera novillada picada el 24 de junio de 1972 en Barcelona acompañado por José Ortega y Francisco Núñez “Currillo”, cortándole una oreja a su segundo novillo. Torea en Vista Alegre el 2 de junio de 1974 compartiendo cartel con Vicente Montes y José Salazar, en la lidia de un encierro del Marquéz de Boyamo, y triunfa al cortar las dos orejas al segundo novillo de su lote. El 24 de agosto de 1975 corta tres orejas en la novillada celebrada en San Feliu de Guixols con ganado de “Fuentelespino”. Torea también una serie de festejos nocturnos en Córdoba, hasta que el 13 de agosto de 1978 toma la alternativa en la plaza Monumental de Barcelona de manos de Julio Robles, quien le cede, en presencia de Agustín Parra “Parrita” la muerte de un toro del hierro de Pérez Angosto, en corrida de siete toros, con la actuación del rejoneador Antonio Ignacio Vargas. Triunfa en tal evento dando la vuelta al ruedo en su primer toro, y cortándole una oreja al que cerraba plaza.

            A lo largo de su trayectoria profesional ha toreado en la Monumental de Granada nueve festejos, cinco de ellos corridas de toros. Todavía se le nublan los ojos al recordar aquella tarde de Corpus, cuando le anuncian que ha nacido su primogénita: Templadísimas verónicas por el lado izquierdo echando el toro la cara abajo, Verónica, reina de las Suertes, así se llama su primera hija.

            La plaza en que más ha toreado es la Monumental de Barcelona con treinta y seis tardes, veintitrés de ellas corridas de toros y el resto novilladas. La plaza de Vista Alegre le ha visto vestido de luces en seis ocasiones. El coso Balear de Palma le ha visto triunfar y hacer el paseíllo en once festejos. El resto de sus actuaciones se repite por toda España y en Francia, donde tuvo mucho cartel. Recuerda con especial cariño   y nostalgia la plaza de Arles (Francia), no en vano tuvo una tarde memorable en el año 1972, concediéndosele la medalla de oro al ser el triunfador en un concurso de novilleros.

            Es verdad: Todo artista refleja aquello que es como persona e innegablemente, Andrés como torero ha reflejado en su carrera profesional las analogías propias de su vida: agallas, pundonor, entereza y temple. Ha tenido siempre un gran sentido de la responsabilidad. Un trato exacto en su principio y estilo, por eso no le iba en absoluto el sobrenombre artístico de “Príncipe de Granada” que le puso su apoderado Balañá; ya se sabe que son especialmente dados los del gremio de la torería a los alias y apodos.

            Es inaudito -puede decirse con certeza- que Andrés Moreno que cosechaba éxitos cuando conseguía torear, no recibiera el apoyo necesario que le hubiese permitido torear con más regularidad. Tengo la impresión que con las mismas condiciones que acreditaba, hubiera sido uno de los grandes de la década de los 70. Lástima, que son muchas las circunstancias y tantos los avatares añadidos, que resulta dificilísimo por no decir imposible este vertiginoso mundo del toro.

            Se retiró en el año 1990. Hoy sigue escribiendo su oficio junto al toro en la ganadería de reses bravas de su propiedad. En Comprodón (Gerona).

            Sus padres ya jubilados residen actualmente en la localidad de Huéscar.

 

ANTONIO ORTIZ MARTINEZ

Veterinario