TOROS Y TOREROS SEGÚN MI OPINIÓN
EDICIÓN NÚM 3

 

MIGUEL FERNÁNDEZ LAPAZ 

TOREROS.-

            En mi dilatada vida taurina he visto muchos toreros y algunos de ellos me han dejado una huella imborrable. Empecé a ver corridas de toros en 1.959 y aunque antes había visto alguna, mi verdadera afición empieza en la fecha antes mencionada, desde entonces, no he dejado de ver todas las que he podido y son muchas.

 

Los toreros que más me han impactado voy a nombrarlos:

            Domingo Ortega, conocido como “El Paleto de Boros”. De este torero no puedo sacar valoraciones amplias porque cuando lo vi era ya mayor y fue en un festival, aunque me causó una gran impresión.

            Rafael Ortega, Antonio Ordóñez, Paco Camino. De estos si puedo hacer valoraciones amplias pues fueron bastantes veces los que los vi. Las características de estos toreros son distintas entre si pero de cada uno se desprenden los mas finos aromas que de esta profesión se puedan sacar. Sabores rancios y añejos de unos y los más finos y aromáticos de otros, en definitiva los cimientos donde se asienta la más grande de las fiestas que no es otra que las corridas de toros.

            Rafael Ortega es para mí el mejor matador que jamás hayan pisado los ruedos. Su forma de ejecutar la suerte de matar no se la he visto a nadie y por lo que ahora se ve es posible que se fuera con el para siempre. Se perfilaba, le echaba la muleta a las pezuñas y con el hombro por delante marcaba unos volapiés que más que matarlos los partía. Como a todos los grandes los críticos de la época lo catalogaron como el gran matador. Puede ser que aquellas estocadas se prestaran a eso pero no es menos cierto que con el capote y la muleta fue un torero de lo más puro que se ha visto en una plaza de toros. Un ¡olé! a su memoria.

 

Antonio Ordóñez fue un torero que tenía la elegancia por bandera y aunque no dominaba muchas suertes era tal la pureza y el dominio al efectuar su toreo que parecía que cualquiera podía hacerlo, y nada mas engañoso porque eso es lo difícil hacer lo difícil fácil. Si a esto añadimos que su torero era recio y hondo nos encontramos con un matador de los pies a la cabeza, valiente, pundonoroso y de amor propio, que estuvo en la cabeza los dieciocho años que estuvo como matador de toros

             Si en algo se le puede tachar es en la manera de matar, que dejaba las estocadas caídas deliberadamente y como ahí las estocadas tienen mucha muerte para mucho público pasaba desapercibido. A esta forma de matar los aficionados le llamaron “el rincón de Ordóñez”.

            Su arte fue exquisito y como su toreo era recio y dominador fue la máxima figura en su época.

 

            Paco Camino o “El Niño Sabio de Camas”, el año 1.959 lo vi empezar como novillero y a finales de aquella temporada nadie hubiera dicho que se trataba de la misma persona. Aprendió tan rápido que parecía un consumado maestro, y eso es lo que es un consumado maestro.

             Fue capaz de interpretar las mas bellas romanzas que cantarse puedan en una plaza de toros, estilista de lo mas fino, profundo y dominador de cuales quiera que fueran las condiciones del toro que tuviera delante. Conocedor de los terrenos hacía fácil las suertes que practicaba que fueron muchas. Los toros le cogieron poco debido a la inteligencia que tenía para esta profesión tan arriesgada y bella como es el toreo.

            Matando era un consumado maestro lo mismo en la suerte de recibir que en el volapié,. con una técnica depuradísima y cuando un toro se ponía complicado le metía la muleta por la cara y tocándole las orejas la dejaba aseadita, y a otra cosa mariposa, resolviendo la papeleta sin necesidad de la pesadez a la que algunos nos tienen acostumbrados y que no entienden que esto a los públicos no les gusta o quizá que no son capaces de resolverlo con tanta facilidad.

            En definitiva para mi es el más grande que he visto y sobre todo el más inteligente. Y aunque no creó ninguna suerte si hizo algo que hasta entonces nadie había hecho con la muleta, cuando citaba de lejos  al llegar el toro a la muleta cargaba la suerte echando la pierna hacia adelante convergiendo pierna, muleta

y toro al mismo tiempo, formando una explosión de belleza que el estruendo del ¡olé! brotaba de las gargantas al unísono provocando el delirio.

 

TOROS.-

            Para el que se precie de buen aficionado es imprescindible que conozca los distintos encastes, pues de no ser así no podrá valorar las faenas que ve, ya que cada encaste tiene un comportamiento distinto.

            Empezamos con los Miuras compuestos por los encastes Cabrera y Gallardo. Su conformación anatómica le da un carácter único, de cuerpos agalgados, muy altos de agujas y ágiles de movimientos. Como son muy altos su conformación anatómica no les permite humillar y hay que torearlos a media altura, si se les obliga por abajo se paran a medio de la suerte y la cogida es casi segura y como aprenden muy pronto resulta de los más complicado estar delante de ellos.

            El encaste Santa Coloma es un toro por lo general de capa cárdena y con una viveza muy acusada, por eso todo lo que se les haga tiene que estar bien hecho porque de no ser así aprenden rápido y resulta poco menos que imposible estar delante de ellos. Los que salen con buenas ideas son bravísimos y se les han hecho faenas memorables, pero los que tienen malas ideas les piden la documentación a los toreros y pasan verdaderos calvarios para poder matarlos.

 

El encaste Albaserrada y mezclado con Saltillo es lo que tiene Victorino Martín. Por lo general son cárdenos aunque también salen de capa negra, pero en las dos castas casi siempre son entrepelados las caras son muy avacadas y muy armados. Este tipo de toro casi nunca se puede torear de capote porque es muy rápido y repetidor y hay que procurar darle capote lo menos posible para que no aprenda. En la suerte de varas se comportan de fábula, ha habido toros que han tomado cuatro o cinco varas de las que se dan hoy. También suelen crecerse en banderillas y con la muleta es donde dan su verdadera dimensión, son de los que tienen quince o veinte naturales y otros tantos con la derecha. Como humillan bastante el toreo resulta precioso, pero si el torero duda lo más mínimo el toro aprende y rebaña dejando al descubierto las carencias del diestro, también salen verdaderas alimañas debido a la pureza del encaste.

 

            Los Pablo Romero son sin duda los más bellos y armoniosos. También se dan mucho los cárdenos, tienen muy poca badana y el pecho ligeramente mas ancho que los demás, preciosos en cuanto a su anatomía pero humillan poco, por lo demás su comportamiento en los tres tercios es bastante bueno. En la actualidad no atraviesan su mejor momento y hoy los conocemos como Partido de Resina.

 

            Conde de la Corte, son negros y también veletos, sus cabezas producen pavor pero es un toro noble y bravo con la raza suficiente para dar grandes espectáculos. Podemos decir que hoy es la ganadería motriz de más del cincuenta por ciento de las actuales.

            Atanasio Fernández es otra ganadería procedente de la Corte, predomina la capa negra, de acusado comportamiento que les hace ser distintos, son muy badanosos y con las cabezas bien armadas, con el capote tienen un comportamiento abanto y se van fijando poco a poco para después dar un juego excelente.

 

            Si tuviésemos que nombrar todas las ganaderías necesitaríamos bastantes revistas y como en esta ocasión no disponemos de más espacio reseñaremos los nombres de algunas que en otra ocasión detallaremos: Celestino Cuadri, Dolores Aguirre, Cebada Gago Carlos Núñez, Samuel Flores, Juan Pedro Domecq y otras que no hacemos mención, pues hay mas de trescientas cincuenta con hierros de primera, amen de las de segunda.

 

            De todas maneras el toro que está hecho cuesta arriba y tiene el cuello corto, sea de la ganadería que sea, para el toreo de hoy no sirve, por eso los toreros dicen que al toro que se mira de frente y no se le ve la penca del rabo mala cosa pues tienen todas las posibilidades de no servir.