LAS DIFERENTES SUERTES Y EL TOREO VARIADO
EDICIÓN NÚMERO V

SUERTE DE VARAS

 
La suerte de varas es una de la más importantes de la lidia. Viene derivada de la lanzada que se realizaba al toro desde el caballo antes de la llegada de los toreros de a pié y a lo largo de la historia ha sufrido bastantes modificaciones.
 
Tiene como fin mermar la fuerza del toro y ahormarle la cabeza, es decir, corregir los movimientos descompuestos de la cabeza y los defectos de su embestida. Esta suerte también sirve para medir la bravura de los toros. Los ganaderos la utilizan en las tientas para seleccionar a los animales más bravos.
 
Los instrumentos para realizar esta suerte son: el picador, el caballo y la puya. El picador debe de tener un gran dominio de montar a caballo y el caballo debe de estar perfectamente domado y con la movilidad suficiente para realizar este cometido. El peso de los caballos de picar debe de oscilar entre los 500 y 650 kilos. El peso del peto que se le colocará al caballo, incluyendo todas las partes que lo componen, será de 30 kilos aproximadamente. Las puyas serán de acero y tendrán forma de pirámide triangular con aristas o filos rectos y sus dimensiones son: 29 milímetros de largo en cada arista por 19 de ancho en la base de cada cara. La garrocha donde se monta la puya tendrá unas dimensiones entre 2,55 a 2,70 metros. En las novilladas picadas se utilizarán puyas de las mismas características pero se rebaja en 3 milímetros la altura de la pirámide.
 
Esta suerte se realiza a caballo por el picador y consiste en citar al toro para cuando éste se aproxime a la cabalgadura echar el palo hacia delante y clavar la puya en el morrillo. Una vez efectuado el castigo y que el toro sangre lo despedirá por delante abriendo el caballo por el lado izquierdo para que este salga de la suerte bien por su propia iniciativa o bien sacándolo los lidiadores con el capote.
 
El número de picadores a salir al ruedo durante la lidia de cada res será de dos. Al que le corresponda intervenir se colocará donde su matador le indique, generalmente en la parte más alejada de los chiqueros, situándose el otro picador en la parte del ruedo opuesta de donde está el primero. Los terrenos en los cuales hay que ejecutar esta suerte vienen delimitados por dos rayas concéntricas marcadas en el ruedo. La primera de ellas a siete metros desde el estribo de la barrera y la segunda a diez metros. La primera de ellas, la más próxima al callejón, señala el terreno en el cual debe colocarse el picador; y la segunda la mas alejada del callejón es donde ha de colocarse el toro. Cuando el toro no acuda al caballo después de haber sido colocado por tercera vez en el lugar señalado se les colocará sin tener en cuenta esta señal.

No podrán tapar la salida natural de la res girando el caballo a su alrededor, salvo que el toro rehuya la pelea y no se le pueda picar en rectitud. A esta forma de picar se le denomina “carioca” y se utiliza para picar a toros mansos porque al sentir el puyazo suelen salir sueltos y sin castigo. La res recibirá el castigo adecuado de acuerdo a sus condiciones y el espada de turno podrá solicitar el cambio de tercio después de dos puyazos en plazas de primera categoría y después de un puyazo en plazas de segunda y tercera categoría.
 
Por último, decir, que de la buena ejecución de esta suerte y del comportamiento de la res durante la misma vamos a obtener gran información de lo que será su posterior acción en la muleta.
 
A. Marín




EJECUCIÓN DE LA SUERTE DE VARAS EN LA PLAZA DE TOROS DE HUÉSCAR