DESPEDIDA DE MANOLO CARRA

    

Puede que su despedida mereciera una plaza y un cartel de más relevancia y dentro de una feria taurina más considerada; pero por otro lado también puede que no hubiera estado rodeado de tantos amigos y familiares.

Lo cierto es que el pasado 9 de Abril Manolo Carra, una de las grandes figuras del toreo de la década de los años 60, fue despedido como torero en la Plaza de Toros de Huéscar, dentro de un festejo simple y sencillo, pero cargado de sentimiento y pasión.

Así lo demostró el tendido, lleno de paisanos y amigos, y así lo demostró el torero a sus incondicionales ofreciendo un recital de profesionalidad y cariño por su profesión, aunque ésta no fue todo lo justa que él ha merecido.

Sin duda sufrió más cogidas -tanto de los astados como de las personas- de las necesarias y ésta fue la causa principal de que su apogeo como primera figura nacional no perdurara más temporadas.

Ahí quedaron esos ocho o diez muletazos dignos de un maestro que nos regaló Manolo en su despedida de los cosos taurinos, pero que perdurarán en nuestras retinas para siempre, sobre todo para los que no tuvimos la fortuna de verle torear en su época y disfrutar con el arte y valor de este castrileño señalado.

Y me atrevo a dejar escrito “No hay mayor pena que ser ciego en Granada, ni tampoco ser castrileño y no haber visto torear a Carra.”

 

JUAN MIGUEL ALONSO