EL TOREO EN NUESTRO TIEMPO

 

MIGUEL FERNÁNDEZ LAPAZ

 

     Corremos unos tiempos un tanto raros en el toreo, donde a un torero se le encumbra por hacer cosas que en nada se parecen al toreo puro, porque el toreo es hondura, arte, emoción y verdad.

     Hay algunos toreros que después de haber tenido varias temporadas de éxito se acomodan y sólo parece que lo que de verdad les importa es el dinero. Se les ve apáticos, ausentes, con desgana, toreando con el pico de la muleta y en ocasiones pretenden engañar al público haciendo ostentos que quieren demostrar que el toro no tiene más posibilidades, cuando en realidad ni lo han entendido, ni lo han intentado, ni le han podido y por esa razón el toro se crece y ante tanta confusión se hace el dueño del ruedo y la faena acaba por ser un fiasco.

     En otras ocasiones, cuando empieza la faena de muleta, en vez de enseñar al toro a embestir con temple y llevándolo largo, lo que hacen es darle muletazos, que son tirones cuando no son trallazos. ¿Qué ocurre con esto? pues que el toro se desengaña y después no pasa ni por un lado ni por otro.

     Por esa razón estos toreros nos harían un gran favor a los aficionados si se retiraran y dejaran paso a otros que de verdad quieren torear. No voy a emitir ningún nombre porque éstos están en la mente de todos los aficionados.

     Hay toreros que siempre dan lo que tienen que no es otra cosa que orgullo, honestidad, raza, amor propio y vergüenza torera. Voy a nombrar a unos cuantos aunque se que están en la memoria de todos: Juan Antonio Ruiz “Espartaco”, Enrique Ponce, Pepín Liria, El Fandi, El Cid y algunos más que todos los días dan lo que tienen que es mucho.

     En el caso de José Tomás y su retirada es algo que no se puede saber porque a nadie se lo ha contado. Pero algo me dice que no podía seguir toreando de la forma que lo hacía porque todas las tardes se entregaba tanto que sólo tenía dos opciones y éstas eran el triunfo o la enfermería, y esto se puede aguantar unos cuantos años pero no muchos porque no hay corazón que lo resista y por eso tengo serias dudas de que pueda volver. Si vuelve tendrá que hacer lo que hacía antes y si no lo hace el público no lo aceptará; de todas maneras es una hipótesis mía que no significa nada más que eso.

      Ahora ha emergido un torero del que todos esperamos grandes logros como torero de arte, temple, dominio, valor y una forma de interpretar el toreo única. Algunos críticos se empeñan en compararlo con José Tomás y a mí no me parece que estén en lo cierto ¿porqué? porque éste hace un toreo que siempre está en el pitón contrario con un riesgo impresionante y lo supera con una técnica envidiable. De momento su “talón de Aquiles” es la espada aunque creo que lo superará porque esto se consigue matando muchos toros y eso salvo alguna contrariedad no deseada sucederá. Se llama Alejandro Talavante. Su personalidad en los ruedos es única, en cuanto le da dos o tres pases a un toro tiene al público a su favor, y esto siempre ha estado al alcance de unos pocos que han resultado ser siempre las grandes figuras del toreo. Si a esto añadimos que hace algunas gestas como la de Linares llevándose al toro después de una gran faena al mismo terreno donde tuvo la fatal cogida “Manolete”, matándolo de una gran estocada y provocando el delirio en los aficionados, creo que estamos ante una gran figura del toreo.

     Un olé grande para Talavante y para todos los que quieren hacer el toreo de verdad.