JOSÉ TOMÁS. VUELTA DE UN MITO

          

            Ha vuelto, después de casi cinco años uno de los diestros más grandes  o el más grande- y polémicos de la Fiesta de la época.

    

            Llega como se fue, el 19 de Septiembre de 2002 anunció de repente su retirada, después de torear tres días antes en Murcia, pero se fue sin cortarse la coleta. Se dice en los ambientes taurinos que la decisión fue tomada después de una conversación rutinaria con su cuadrilla, ¿de qué hablarían?

 

            Mientras tanto mucho se ha comentado sobre su “huída”, sobre su paradero, sobre qué hace, sobre el porqué de su ausencia, pero lo único que verdaderamente importaba realmente al aficionado a los toros era su reaparición.

 

            Y como un torero distinto que es  tanto en lo personal como en lo artístico- no podía regresar de nuevo a la arena en cualquier sitio, ni sin algún motivo. Por eso realizó su primer paseíllo de esta nueva etapa el pasado 17 de Junio-, allí donde más lo necesitaba la Fiesta, en Barcelona, y en un claro reto a la Catalunya separatista, esa que le tiene declarada la guerra a la tauromaquia. Una comunidad  que está perdiendo su importante afición arrastrada por un absurdo movimiento mal llamado ecologista, que prefieren la extinción de la raza y de todo el habitat natural que rodea al toro bravo, por un simple capricho de esnobismo mal interpretado.

 

            Cabía una gran duda sobre la reaparición del torero, tanto en los “tomistas” como en sus detractores que como cualquier mito, los tiene-, y esa duda era saber qué José Tomás venía. Muchos toreros no han sido capaces de coger el sitio que dejaron, y el que dejó José Tomás no era cualquiera, tanto así que durante su ausencia ninguno otro ha sabido ocupar. Afortunadamente ha vuelto “el extraterrestre”, si cabe mejor que se fue, con el mismo valor, con igual arte, pero con mayor madurez y confianza en sí mismo que cuando se fue.

 

            Y ha vuelto José Tomás cuando más lo necesitaba la Fiesta, quizá haya sido por eso por lo que ha vuelto, cuando más fuerza estaban tomando los sectores antitaurinos, cuando instituciones tan lejanas como las europeas juzgaban sobre algo que desconocen, y cuando estaban proliferando también “otros taurinos” con total carencia de escrúpulos, ocupados solo de sus intereses particulares, capaces de cualquier atrocidad y empeñados solo en crear incertidumbre en la Fiesta con mayúscula.

 

            Tuvimos días pasados la gran fortuna un grupo de socios de esta Peña Taurina “Tendido Cero”  de estar en el tendido de la Plaza de Toros de Murcia y ver torear a José Tomás en una de sus clásicas y acostumbradas tardes, mientras toreaba el de Galapagar me decía Marcos “ este torero solo sabe salir de las plazas de toros por dos puertas, o por la grande o por la de la enfermería”, gracias a Dios salió por la primera, otras veces también lo he visto salir por la otra; y es que como se decía con el toreo de Manolete,  el de José Tomás “es un toreo trágico”, un arte en el ruedo capaz de provocar en cada uno de sus lances la emoción del escalofrío, tan solo anestesiados con el saber de su técnica y su temple, pero desafiante a las leyes de la gravedad y del sentido común que pueda existir entre toro y torero. Y después de cada recital, una tarde sí y la otra también dispuesto a lo que venga, queda en la retina del aficionado su forma hierática y ceremoniosa de estar en el ruedo.

 

JUAN MIGUEL ALONSO

Dos momentos de la actuación del diestro madrileño en la plaza de toros de Murcia en septiembre de 2007