LAS DIFERENTES SUERTES Y EL TOREO VARIADO
   

          

A partir de esta publicación y en las sucesivas voy a ir detallando la mayoría de las diferentes suertes que se realizan con la muleta. En esta ocasión voy a describir el natural, pero antes quiero apuntar algunos aspectos que considero interesantes sobre la muleta.

 

La muleta es el instrumento que usa el espada durante el último tercio de la lidia.

 

Antiguamente la muleta era tan solo un lienzo blanco que colgaba de un palillo y que solo servía de ayuda para matar a los toros. A media de que el toreo ha ido evolucionando el uso de la muleta también lo ha ido haciendo y ha pasado de ser de un utensilio para defenderse a la hora de la estocada a ser un instrumento efectivo y artístico convertido, una vez ampliado su tamaño y sus vuelos, en el instrumento de lo que ahora conocemos como faena de muleta y que es el conjunto de suertes que componen la parte más importante de la lidia, tal y como la conocemos.

 

La muleta en la actualidad consiste en una pieza de tela de color rojo en forma de ovoide y forrada generalmente de amarillo, aunque también se usa con el forro blanco. La tela está abierta desde el centro hasta uno de sus extremos más largos y lleva en el centro unos ojales por los que entra el pincho del estaquillador sobre el cual se montan los bordes de la hendidura que se sujetan a éste en su otro extremo mediante un cáncamo que los atraviesa. La invención de éste instrumento se le atribuye al diestro rondeño Francisco Romero, abuelo de Pedro Romero.

 

EL NATURAL

 

Este es un pase que se realiza con la muleta y se puede realizar independientemente con la mano derecha o con la mano izquierda. Para ejecutarlo el espada deberá coger la muleta por el centro del estaquillador, que es el palo que la sostiene, se aproximará hacia el toro para citarlo de frente con la muleta por delante de su figura dándole el pecho y a la distancia que presumiblemente exija la condición de cada toro y que, lógicamente, pueda aguantar cada diestro. Esta distancia no será demasiado corta para que el animal se ahogue ni demasiado larga para que pierda el interés por de la muleta.

 

Una vez en el sitio el torero, mediante un leve toque, con la mano que sostiene la muleta provocará la embestida de la res. En ese momento es cuando el diestro adelanta la pierna de salida e inicia el pase embarcando al toro y dándole salida, se puede dar por alto o por bajo y en redondo, haciendo describir al toro un cuarto de vuelta alrededor del torero, girando al mismo tiempo éste su cintura para ir acompañando el viaje del toro, hasta rematarla con el brazo extendido hacia detrás, hacia su espalda, y finalizando el muletazo quedándose situado para ligar otro pase o para rematar la tanda.

 

A. Marín