BRINDIS AL CIELO
 

ANTONIO MARÍN RODRÍGUEZ

 

Jamás se me había pasado por la imaginación que algún día tendría que escribir un artículo en la sección que año tras año venía dedicando Marcos Fernández a algunos de nuestros compañeros y socios fallecidos, y menos para tener que dedicárselo a él.

Son ya diez las ediciones de esta revista, en todas ellas he escrito varios artículos pero creo que es la primera vez que se me humedecen los ojos y me tiembla el pulso al intentar plasmar estas letras en una hoja de papel.

Marcos y yo nos conocíamos de vernos por Huéscar, pero una afición común como lo son los toros nos fue acercando hasta hacernos amigos a finales de los años ochenta y esta amistad duró hasta el día 14 de agosto de 2011, fecha en que Marcos nos dejó.

Esta inquietud por los toros nos llevó, junto con otros aficionados, a fundar la Peña Taurina “Tendido Cero” en enero de 1997, y desde entonces ha sido todo un privilegio estar junto a él y compartir todos estos años con un gran aficionado pero sobre todo con una excelente persona y amigo.

 

Marcos fue la parte más importante de la Peña. Además de las labores de secretario se encargaba de la gestión económica. Cobraba los recibos a los socios; se encargada de la retirada, reparto, venta y cobro de la lotería y de la búsqueda de ingresos a través de las empresas locales para la confección de la revista que venimos editando desde el año 2001. También abría y cerraba voluntariamente todos los días del año la sede de la Peña y jamás quiso ningún tipo de gratificación.

Hemos viajado para ver toros a muchas ciudades y pueblos a lo largo de la geografía española y hemos compartido bonitas sensaciones al contemplar grandes faenas que él me recordaba con frecuencia, como la de Curro Romero en la Maestranza de Sevilla el 17 de abril de 1999; la de Tomás Campuzano en Jaén el día de su retirada el 17 de octubre del mismo año; la de Joselito en Lorca; las de José Tomás en Murcia y Granada; o la presentación de “El Juli” como matador de toros en España concretamente en Huercal-Overa, etc., etc., etc. Nos quedó pendiente volver a Jaén e ir al Puerto de Santa María a presenciar un día de toros. A todos los festejos que asistíamos también nos acompañaba Antonio Gallardo que desgraciadamente también nos dejó. Estoy seguro de que allí donde estén ambos habrán entablado una gran amistad, por su facilidad para hacer amigos, con “Frascuelo”, “Lagartijo”, “Joselito”, “Belmonte”, “Paquirri”….

A todos los que no le conocían les quiero decir que Marcos era una persona buena, amigo de sus amigos, honrado, sencillo, humilde, educado y bondadoso. Todos los que le conocimos y convivimos con él nunca podremos olvidarlo y lo tendremos siempre presente en nuestro pensamiento y en nuestras oraciones porque es muy difícil olvidar a una persona de su valía y tan extraordinaria.

Va por ti.